¿Tienes dificultades para calmar tu mente cuando intentas orar? Quizás lo estés pensando demasiado. En lugar de forzar una conexión, pruebe una técnica arraigada tanto en la ciencia como en la espiritualidad. El investigador de Harvard, Herbert Benson, MD, desarrolló un método llamado Respuesta de relajación. Está diseñado para ayudarle a concentrarse en la oración al reducir su ritmo cardíaco y aliviar la tensión.
El proceso es sencillo. Elija una palabra o frase que refleje su trasfondo espiritual. Podría ser “shalom”, “om”, una línea de la Biblia como “El Señor es mi pastor” o “Ave María, llena eres de gracia”. Cierra los ojos. Relaja tus músculos. Respire profundamente por la nariz y, mientras exhala por la boca, repita en silencio la frase elegida.
Cuando surjan pensamientos que te distraigan (y lo harán), simplemente déjalos ir. Sigue respirando. Sigue repitiendo el mantra. Haga esto durante diez a quince minutos al día. El objetivo no es vaciar tu mente por completo sino anclarte en ese ritmo.
Sanar heridas religiosas para desbloquear la espiritualidad
Para muchas personas, la idea de la oración parece complicada debido a dolores pasados. Joan Borysenko, investigador en este campo, señala que la gente suele restar importancia a su religión de origen. Es posible que todavía sientan ira hacia ello, pero los rituales permanecen profundamente arraigados en sus células.
“He ayudado mucho a la gente a sanar sus heridas religiosas para que no arrojen al bebé con el agua del baño”, dice Borysenko.
Muchos se sienten heridos por la religión. Algunos han visto el daño causado a otros grupos, desde la Inquisición hasta las estructuras patriarcales. Los Baby Boomers, en particular, que buscan espiritualidad, a menudo necesitan sanar estas heridas religiosas y perdonar las iglesias o sinagogas de su infancia. Sólo entonces podrán volverse espiritualmente abiertos.
El perdón es clave. Así como necesitas tranquilidad en las relaciones con las personas, la necesitas en tu relación con Dios y tu lugar de adoración. La oración, junto con la música, las velas y el incienso, pueden actuar como un puente para sanar estas heridas.
La música es esencialmente “oraciones que se cantan”. Escuchas una canción y tu corazón se abre de golpe. No existe un lugar más profundo para que tus células beban profundamente.
La ciencia detrás de por qué funciona la oración
¿Alguien sabe realmente por qué funciona la oración? Aún no. La respuesta podría estar en la mecánica cuántica o subatómica, una teoría de hace un siglo que describe cómo se comporta la materia en su nivel más fundamental.
Larry Dossey, MD, autor de Reinventing Medicine, señala eventos no locales en la física cuántica. Cuando dos partículas subatómicas que alguna vez estuvieron en contacto se separan, un cambio en una se correlaciona instantáneamente con un cambio en la otra. Esto sucede por muy lejos que estén.
Dossey especula que la oración intercesora se parece a estos eventos no locales. Pero esa es sólo una posibilidad. Concluye que es posible que nunca entendamos cómo funciona la oración hasta que comprendamos la conciencia misma. “La ciencia no puede medir lo inconmensurable”, afirma.
La función principal de la oración no es sólo curar a los enfermos o alargar vidas. Es para recordarnos nuestra naturaleza esencial. Imagínese cómo sería la atención médica moderna si aplicáramos rutinariamente la oración en el tratamiento de las enfermedades. Podríamos descubrir que la respuesta no está en los datos, sino en el espacio profundo y tranquilo entre las respiraciones.














