Creemos que tomamos decisiones. La mayoría de las veces simplemente reaccionamos a patrones. Ésa es la idea central del condicionamiento. No es magia. Es un proceso en el que la frecuencia o previsibilidad de una respuesta conductual aumenta mediante el refuerzo. Piensa en un estímulo o una recompensa por la respuesta deseada. El cerebro se conecta a sí mismo alrededor del bucle.
Hay dos formas principales en que esto sucede. A menudo se confunden. Son distintos.
Condicionamiento clásico y sustitución de estímulos
El primer tipo es el condicionamiento clásico. También llamado condicionamiento respondiente. Se basa en la sustitución de estímulos. Este concepto proviene del trabajo de Ivan Pavlov. Era un fisiólogo que estudiaba la digestión. Notó algo extraño en su laboratorio.
Tocaba una campana cada vez que presentaba comida a los perros. La comida provocó salivación. Ésta es una respuesta no aprendida. Pero Pavlov siguió tocando el timbre. Finalmente, los perros empezaron a salivar cuando escucharon la campana. Ya no necesitaban el olor de la comida. La campana se convirtió en el estímulo condicionado. La salivación se convirtió en la respuesta condicionada.
No se trata sólo de perros. Explica por qué una canción puede entristecerte. Por qué el olor a antiséptico te pone tenso. El cerebro vincula dos cosas. Predice uno basándose en el otro.
Condicionamiento instrumental y conducta operante
El segundo tipo es el condicionamiento instrumental. También conocido como condicionamiento operante. Funciona de manera diferente. Aquí un comportamiento espontáneo es recompensado o castigado. El comportamiento mismo cambia. No es un reflejo. Es una acción.
B.F. Skinner estudió esto en detalle. Puso animales en cajas. Presionó palancas. Cuando al presionar la palanca se produjo una bolita de comida, el comportamiento aumentó. El animal aprendió. Cuando esto resultó en un shock, el comportamiento disminuyó.
La recompensa refuerza. Hace que sea más probable que un comportamiento vuelva a ocurrir. El castigo suprime. Hace que el comportamiento sea menos probable. Así se forman los hábitos. Así es también como se rompen.
Por qué es importante esta distinción
La gente suele confundirlos. No deberían hacerlo. El condicionamiento clásico se trata de asociación. Es automático. Te pasa a ti. El condicionamiento operante se trata de consecuencias. Es voluntario. Hazlo tú.
Comprender esta división ayuda a explicar el comportamiento humano. Muestra cómo los entornos nos moldean. No elimina el libre albedrío. Simplemente revela los cables detrás del interruptor.
“Cuando se recompensa, una conducta aumenta en frecuencia; cuando se castiga, disminuye”.
Los mecanismos son simples. Los resultados son complejos. Caminamos por un mundo lleno de señales. Algunas señales nos desencadenan. Otros nos recompensan. Rara vez notamos la atracción. Pero está ahí. Siempre ahí.















