En 1892, entró en el mercado una nueva forma de combatir una enfermedad infantil mortal. No fue una pastilla que te tragaste ni una inyección que te pusiste como prevención. Era un líquido extraído de la sangre de animales infectados, diseñado para neutralizar la toxina que mataba a los pacientes. Se trataba de la antitoxina diftérica y su desarrollo marcó un punto de inflexión en la medicina. El hombre al que se le atribuye en gran medida haberle dado vida fue Emil von Behring.
Nacido en 1854 en Hansdorf, Prusia Occidental (ahora Ławice, Polonia), Behring fue un bacteriólogo alemán que ayudó a fundar el campo de la inmunología. Su trabajo no se limitó a tratar los síntomas; Cambió la forma en que los médicos entendían cómo el cuerpo combate las infecciones. En 1901, se convirtió en la primera persona en ganar el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. La cita era específica: su trabajo sobre terapia con suero, particularmente para la difteria.
Cómo descubrió Behring la inmunidad pasiva
El camino de Behring hacia este descubrimiento no fue lineal. Obtuvo su título de médico en 1878 en el Friedrich-Wilhelms-Institut de Berlín, la facultad de medicina del ejército prusiano. Pasó la siguiente década sirviendo en el Cuerpo Médico del Ejército. En 1889, aceptó un puesto como asistente en el Instituto de Higiene de Berlín, bajo la dirección de Robert Koch, uno de los gigantes de la bacteriología moderna.
Fue en el laboratorio de Koch donde se produjo el gran avance. Behring trabajó junto a Kitasato Shibasaburo, un bacteriólogo japonés. Juntos demostraron que se puede proporcionar a un animal inmunidad pasiva contra el tétanos. ¿Cómo? Inyectándole suero sanguíneo de otro animal que ya había sobrevivido a la enfermedad. El suero contenía anticuerpos que combatían directamente la toxina.
Llamaron a esta sustancia antitoxina, un término que originaron Behring y Kitasato. La lógica era simple pero poderosa: si el suero de un animal recuperado podía proteger a uno nuevo, tal vez podría salvar a los humanos. Behring aplicó esta técnica a la difteria.
Por qué era importante la antitoxina diftérica
La difteria fue un flagelo de finales del siglo XIX. Provocaba membranas gruesas en la garganta, dificultades respiratorias y, a menudo, la muerte. Antes de la antitoxina, el tratamiento era en gran medida de apoyo. Después de que Behring y Paul Ehrlich desarrollaran la antitoxina diftérica, se convirtió en una parte rutinaria del tratamiento.
El producto se comercializó con éxito por primera vez en 1892. No se trataba simplemente de una curiosidad de laboratorio. Era un producto médico comercial. Su disponibilidad significó que los hospitales pudieran neutralizar activamente la toxina de la difteria en los pacientes, cambiando significativamente el curso de la enfermedad.
“Los objetivos prácticos de la terapia con suero sanguíneo” fue el título de uno de los escritos clave de Behring, publicado en 1892. Señaló un cambio de la inmunología teórica a la medicina aplicada que salva vidas.
Dónde trabajó Behring después del avance
Después de su estancia en Berlín, Behring se mudó a Halle en 1894. Al año siguiente, se convirtió en director del Instituto de Higiene de la Universidad Philipps de Marburg. Allí permaneció hasta su muerte en 1917.
su trabajo




















