El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. (HHS) anunció recientemente un nuevo estudio sobre los posibles efectos de la radiación de los teléfonos móviles en la salud, poco después de que el secretario Robert F. Kennedy Jr. expresara su preocupación por el daño neurológico y los riesgos de cáncer. Si bien persiste la ansiedad pública, extensas investigaciones científicas no muestran de manera abrumadora ningún vínculo creíble entre el uso típico de teléfonos celulares y el cáncer o los tumores cerebrales.
La investigación actual sigue a años de escrutinio, en los que las principales organizaciones de salud e investigadores de todo el mundo no encontraron sistemáticamente evidencia de daño. Esto no quiere decir que el tema no haya sido estudiado; lo ha hecho, rigurosamente. La pregunta es simplemente si los temores están justificados por los datos.
La ciencia: lo que revelan los estudios
Los primeros estudios en animales, en particular uno de 2018, mostraron una asociación entre la radiación de radiofrecuencia 2G/3G de alto nivel y los tumores cardíacos en ratas. Sin embargo, estos hallazgos no se traducen en riesgo para los humanos. Los niveles de exposición en el estudio con ratas fueron mucho más altos que los que experimentan los humanos, y investigaciones posteriores, más precisas, no han replicado los resultados.
Una revisión de 63 estudios realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2024 entre 1994 y 2022 no encontró evidencia de tumores cerebrales relacionados con el uso de teléfonos celulares, incluso después de décadas de exposición. Estudios de cohortes en humanos a gran escala realizados en Dinamarca y el Reino Unido (con casi 800.000 participantes) llegaron a la misma conclusión: no hay mayor riesgo de cáncer.
Los expertos enfatizan que el mecanismo subyacente de los tumores inducidos por la radiación no se comprende bien, dado que la radiación no ionizante de los teléfonos celulares carece de la energía necesaria para causar daño al ADN. Como explica el Dr. Tim Rebbeck del Instituto del Cáncer Dana-Farber: “Es muy difícil imaginar cómo este tipo de radiación podría causar daño al ADN al nivel que sería necesario para inducir tumores”.
Tendencias y datos del mundo real: las tasas de cáncer se mantienen estables
Si los teléfonos móviles representaran un riesgo significativo de cáncer, se esperaría ver tasas de incidencia crecientes a medida que su uso se dispara. En cambio, las tasas de cáncer cerebral se han mantenido estables o incluso disminuidas en muchas regiones. Entre 2008 y 2017, las tasas de tumores cerebrales disminuyeron un 0,8 por ciento anual, durante un período de adopción masiva de teléfonos celulares.
El Dr. Mark DeLano, de la Universidad Estatal de Michigan, señala que “las tasas de uso de teléfonos celulares han aumentado claramente durante el tiempo en que no hubo un aumento de tumores cerebrales durante el mismo período”. Esta falta de correlación sugiere que los teléfonos móviles no han aumentado las tasas de cáncer.
Por qué la alarma no coincide con los hechos
Los teléfonos móviles emiten radiación no ionizante, que es fundamentalmente diferente de la peligrosa radiación ionizante que daña el ADN y que se encuentra en los desastres nucleares o los rayos X médicos. La radiación no ionizante es débil y no penetra profundamente en los tejidos. Simplemente no transporta suficiente energía para causar el tipo de daño celular necesario para el desarrollo del cáncer.
Las últimas tecnologías 4G/5G no han alterado esta realidad. Las investigaciones no muestran diferencias en el riesgo entre las generaciones de teléfonos móviles más antiguas y más nuevas. Incluso dormir con un teléfono celular cerca de la cabeza no representa un riesgo comprobado de cáncer, aunque los expertos desaconsejan la exposición prolongada innecesaria por otras razones de salud.
El resultado final
La abrumadora evidencia científica demuestra que la radiación de los teléfonos celulares no causa cáncer ni tumores cerebrales. Los temores están impulsados por interpretaciones erróneas de los estudios en animales y preocupaciones obsoletas. Los datos del mundo real muestran tasas de cáncer estables a pesar del aumento vertiginoso del uso de teléfonos celulares. Si bien las investigaciones en curso son valiosas, la ciencia actual no respalda la afirmación de que los teléfonos celulares representen un peligro importante para la salud.




















