Terapia EMDR: cómo funciona y qué dice la ciencia

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La desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) se ha convertido en un método muy eficaz para tratar el trauma, pero comprender por qué funciona requiere analizar la ciencia subyacente. Este artículo desglosa el proceso, examina la investigación y aclara qué hace que EMDR sea una opción viable para quienes buscan recuperación.

Las ocho fases del tratamiento EMDR

EMDR no es sólo “hablar de tus problemas”. Es un enfoque estructurado de ocho fases guiado por un terapeuta capacitado. Las fases iniciales se centran en generar confianza y seguridad, un paso crucial para cualquier trabajo de trauma. Los clientes comienzan identificando recuerdos traumáticos y luego aprenden técnicas de relajación para mantenerse firmes durante el reprocesamiento intenso.

El núcleo de EMDR implica evocar recuerdos angustiosos y al mismo tiempo realizar una estimulación bilateral (generalmente movimientos oculares de lado a lado, pero a veces tonos auditivos o golpecitos táctiles). ¿El propósito? Activar ambos hemisferios del cerebro, permitiendo un procesamiento emocional más eficiente.

Cómo EMDR reprocesa el trauma

El cerebro no siempre almacena recuerdos traumáticos como los acontecimientos habituales. Estos recuerdos a menudo quedan “atascados” en la amígdala, el centro emocional del cerebro, provocando una angustia persistente. EMDR parece recalibrar cómo el cerebro procesa estos recuerdos, cambiándolos de un estado crudo y cargado de emociones a uno más adaptativo.

Una teoría sugiere que la tarea de atención dual (recordar el trauma mientras mueve los ojos) interrumpe el control de la amígdala sobre la memoria, permitiendo que la corteza prefrontal (la parte pensante del cerebro) intervenga y la integre de manera más saludable. No se trata de olvidar; se trata de reducir la intensidad emocional.

La evidencia: lo que muestran los estudios

Numerosos estudios confirman la eficacia de EMDR. Los ensayos controlados aleatorios demuestran consistentemente que EMDR reduce significativamente los síntomas de trastorno de estrés postraumático, ansiedad y depresión. Algunas investigaciones indican que EMDR puede lograr resultados comparables a la Terapia Cognitivo Conductual (TCC), pero a menudo en menos sesiones.

La tasa de éxito es alta: aproximadamente entre el 70% y el 80% de los clientes informan una mejora sustancial en los síntomas de estrés postraumático. Es importante destacar que estos avances tienden a perdurar, lo que sugiere que EMDR no sólo enmascara los síntomas; fomenta un cambio duradero.

EMDR versus terapia de conversación tradicional

Si bien tanto EMDR como la psicoterapia (como la TCC) ayudan a procesar el trauma, difieren en su enfoque. La psicoterapia a menudo implica una exploración profunda y un replanteamiento de pensamientos y comportamientos. EMDR, por el contrario, prioriza el reprocesamiento experiencial a través de la estimulación bilateral.

Esta diferencia es significativa: EMDR no requiere que los clientes analicen verbalmente cada detalle de su trauma. La estimulación ayuda al cerebro a realizar parte del trabajo por sí solo. Esto puede ser especialmente valioso para las personas que luchan por verbalizar experiencias traumáticas.

¿Para quién es EMDR?

EMDR no es una solución única para todos. Funciona mejor para personas que han experimentado eventos traumáticos específicos e identificables. Sin embargo, es esencial una evaluación exhaustiva: las personas con trastornos disociativos graves o condiciones de salud mental inestables pueden no ser candidatos adecuados.

Una relación terapéutica sólida también es fundamental. La confianza y la comunicación abierta entre cliente y terapeuta son fundamentales para el éxito.

Pensamientos finales

EMDR proporciona un enfoque estructurado y respaldado científicamente para la recuperación del trauma. Al combinar la exposición guiada con estimulación bilateral, ayuda al cerebro a reprocesar recuerdos angustiosos y reducir el sufrimiento emocional. Si bien no es una solución rápida y no es apropiado para todos, EMDR ofrece un camino esperanzador hacia una curación duradera para muchas personas agobiadas por un trauma.