La mayor huelga de enfermeras en la historia de la ciudad de Nueva York continúa en su décimo día sin una resolución inmediata a la vista, mientras casi 15.000 trabajadores de New York-Presbyterian, Mount Sinai y Montefiore Medical Center exigen mejores niveles de personal, salarios más altos y mejores medidas de seguridad. Esta acción pone de relieve una crisis más amplia en las condiciones de los trabajadores de la salud, exacerbada por el aumento de la violencia entre los pacientes (incluidas las recientes amenazas de violencia armada contra el personal) y la falta sistémica de personal.
El contrato de la Asociación de Enfermeras del Estado de Nueva York expiró el 31 de diciembre, y aunque el alcalde Zohran Mamdani ha expresado su apoyo a las enfermeras en huelga, enfatizando la capacidad financiera de la industria, los hospitales ya han gastado más de $100 millones en reemplazos temporales y alojamiento. Este gasto subraya la presión financiera que enfrentan los hospitales y al mismo tiempo resiste las demandas de los trabajadores.
La huelga coincide con un aumento en los casos de gripe impulsados por un nuevo subclado viral, y se complica aún más por los recientes recortes en los subsidios federales de atención médica a Nueva York. Estos factores combinados (disputas laborales, emergencias de salud pública y limitaciones financieras) crean una situación volátil tanto para los pacientes como para los proveedores de atención médica. Una huelga similar en 2023 duró tres días, pero la disputa actual parece arraigada y no hay nuevas negociaciones programadas.
Mientras tanto, se avecina una posible huelga en California, donde 31.000 trabajadores de Kaiser Permanente amenazan con emprender acciones si no se renegocia su contrato. Esta escalada sugiere una tendencia creciente de malestar laboral en el sector de la salud, impulsada por demandas de mejores condiciones laborales y una compensación justa.
IA e innovación sanitaria
En medio de las tensiones laborales, los avances en inteligencia artificial están remodelando la industria. Yann LeCun, ex científico jefe de IA en Meta, lanzó Advanced Machine Intelligence Labs, con el objetivo de construir “modelos mundiales” avanzados para aplicaciones de IA, con un fuerte enfoque en la atención médica. La asociación de la compañía con Nabla, una startup de tecnología de la salud que se especializa en transcripciones de visitas médicas basadas en inteligencia artificial, indica un cambio hacia el aprovechamiento de la inteligencia artificial para mejorar la precisión y la eficiencia del diagnóstico.
Epic, un proveedor líder de registros médicos, también está lanzando nuevas herramientas predictivas llamadas “Curiosity”, capacitadas en más de 100 mil millones de eventos de pacientes. Estas herramientas tienen como objetivo mejorar tanto la toma de decisiones clínicas como las operaciones hospitalarias, como predecir las fechas de alta de los pacientes para optimizar la gestión de camas. El uso cada vez mayor de análisis predictivos plantea dudas sobre la privacidad de los datos y el sesgo algorítmico, aunque Epic insiste en que su atención se centra en acelerar la atención de calidad.
Tendencias de financiación y noticias de la industria
Zarminali Pediatrics obtuvo recientemente 110 millones de dólares en financiación para ampliar su modelo de atención pediátrica impulsado por la tecnología, lo que refleja la confianza de los inversores en las soluciones de salud digitales. Mientras tanto, las fusiones y adquisiciones continúan remodelando el panorama farmacéutico, y GSK adquirió Rapt Therapeutics por 2.200 millones de dólares para reforzar su cartera de tratamientos para las alergias.
Las controversias recientes incluyen preguntas sobre los riesgos de privacidad médica destacados en una nueva demanda contra Epic y la eliminación de páginas web del Departamento de Salud y Servicios Humanos que cuestionan el peligro de los teléfonos celulares bajo la administración de RFK Jr.
El sector de la salud sigue cambiando, equilibrando los conflictos laborales, la innovación tecnológica y los cambiantes panoramas regulatorios. El impacto a largo plazo de estas tendencias dependerá de cómo las partes interesadas naveguen las presiones convergentes de las restricciones financieras, las demandas de los trabajadores y los rápidos avances tecnológicos.
