Cáncer de cuello uterino: comprensión de los síntomas, la prevención y el tratamiento

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El cáncer de cuello uterino se desarrolla en el cuello uterino, la parte inferior del útero que se conecta con la vagina. Aunque suele ser asintomática en sus primeras etapas, es una enfermedad prevenible y tratable cuando se detecta a tiempo. La causa principal es la infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH), una infección de transmisión sexual común.

Cómo se desarrolla el cáncer de cuello uterino

El cuello uterino tiene dos tipos de células principales: células escamosas (capa externa) y células glandulares (que recubren el canal cervical). La mayoría de los cánceres surgen donde se encuentran (la zona de transformación) debido a la infección por VPH. Casi todos los cánceres de cuello uterino son carcinoma de células escamosas o adenocarcinoma, aunque los casos raros incluyen melanoma, sarcoma y linfoma.

Reconociendo las señales

El cáncer de cuello uterino en etapa temprana generalmente no presenta síntomas perceptibles. A medida que avanza, las mujeres pueden experimentar:

  • Sangrado anormal: Períodos más prolongados y abundantes; sangrado entre períodos, o después del coito o la menopausia.
  • Secreción: Secreción vaginal inusual, potencialmente con sangre.
  • Dolor: Malestar durante las relaciones sexuales.

Estos síntomas no son exclusivos del cáncer de cuello uterino, pero la evaluación médica inmediata es crucial.

Factores de riesgo y prevención

El mayor factor de riesgo es la infección por VPH, que es responsable de aproximadamente el 91% de los cánceres de cuello uterino. Otros factores incluyen:

  • Embarazos múltiples
  • Fumar
    *Uso de anticonceptivos orales a largo plazo
  • Sistema inmunológico debilitado (VIH, quimioterapia)
  • Actividad sexual temprana
  • Múltiples parejas sexuales
  • Exposición pasada al DES (estrógeno sintético recetado entre 1940 y 1971)

La prevención se basa en la vacunación contra el VPH (Gardasil 9 o Cervarix) y exámenes de detección periódicos. Actualmente, menos del 40% de los adolescentes estadounidenses están completamente vacunados, a pesar de las recomendaciones para los 11 y 12 años. Las pruebas de detección incluyen pruebas de Papanicolaou y pruebas de VPH, recomendadas cada 3 a 5 años para personas de 25 a 65 años.

Diagnóstico y tratamiento

La detección temprana es clave. Si una prueba de detección revela anomalías, se realiza una colposcopia (examen del cuello uterino ampliado) y una biopsia (muestra de tejido). El tratamiento depende del estadio del cáncer y de la salud del paciente y puede incluir:

  • Cirugía: Extracción de tejido precanceroso o canceroso.
  • Radiación: Uso de rayos de alta energía para matar las células cancerosas.
  • Quimioterapia: Medicamentos para matar las células cancerosas, a menudo combinados con radiación.

Las tasas de supervivencia del cáncer de cuello uterino en etapa temprana superan el 90%. La mejora de las pruebas de detección, la vacunación y el acceso a la atención han reducido significativamente la incidencia y las muertes en los últimos 50 años.

El panorama más amplio

El cáncer de cuello uterino sigue siendo un desafío de salud mundial, particularmente en áreas con acceso limitado a pruebas de detección y vacunación. La enfermedad afecta desproporcionadamente a las mujeres en los países de bajos ingresos, donde a menudo se diagnostica en etapas posteriores.

En EE. UU., se proyectan aproximadamente 13,360 casos nuevos y 4,320 muertes para 2025. Sin embargo, estas cifras pueden reducirse aún más con mayores tasas de vacunación y pruebas de detección constantes.

Si experimenta algún síntoma inusual, como sangrado anormal o dolor durante las relaciones sexuales, consulte a un proveedor de atención médica de inmediato. La detección y el tratamiento tempranos son esenciales para obtener resultados exitosos.