La productividad de los trabajadores cae drásticamente los viernes, según confirma una investigación

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Una nueva investigación publicada en PLOS ONE confirma un patrón ampliamente sospechado: la productividad de los trabajadores disminuye significativamente los viernes y se ralentiza por las tardes durante toda la semana. Un estudio de dos años de casi 800 trabajadores de oficina utilizó métricas de uso de la computadora (velocidad de escritura, tasas de error, actividad del mouse) para rastrear el desempeño y encontró evidencia clara de caídas de productividad semanales y diarias.

El efecto viernes: por qué sucede

Los investigadores descubrieron que la actividad informática aumentaba constantemente de lunes a miércoles, y luego disminuía notablemente los jueves y especialmente los viernes. La caída no se debió sólo al volumen; Las tasas de error también aumentaron en las tardes y los viernes, lo que sugiere una reducción de la concentración y la eficacia.

Según el coautor Taehyun Roh, Ph.D., “los empleados eran menos activos por las tardes y cometían más errores tipográficos, especialmente los viernes”. Esto se alinea con tendencias más amplias que muestran un rendimiento máximo a principios de semana, seguido de una desaceleración gradual a medida que avanza la semana.

Implicaciones para los horarios de trabajo

Los hallazgos del estudio tienen implicaciones tanto para los empleados como para los empleadores. Los investigadores sugieren que los arreglos laborales flexibles, incluidas semanas laborales de cuatro días, podrían aumentar la productividad y al mismo tiempo mejorar el bienestar de los trabajadores y reducir el impacto ambiental mediante un menor consumo de energía.

Qué puedes hacer ahora

Incluso si una semana de cuatro días no es una opción inmediata, las personas pueden ajustar sus flujos de trabajo para que coincidan con los patrones de productividad. Por ejemplo, priorice las tareas exigentes por las mañanas y a principios de semana, dejando el trabajo menos crítico para las tardes y los viernes. La clave es reconocer los ciclos energéticos naturales y alinear los horarios en consecuencia.

El estudio refuerza la idea de que reconocer y adaptar los patrones de desempeño humano puede ser beneficioso tanto para la eficacia individual como para el éxito organizacional. A medida que las empresas exploren cada vez más modelos de trabajo alternativos, comprender estos ritmos será aún más importante.