Un gran estudio a largo plazo publicado en JAMA sugiere que el consumo regular de café o té con cafeína puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar demencia y deterioro cognitivo lento. Los investigadores analizaron datos de más de 131.000 participantes durante cuatro décadas y encontraron una clara correlación entre la ingesta moderada de cafeína y una mejor salud cerebral.
Hallazgos clave del estudio
La investigación, dirigida por Yu Zhang del Brigham and Women’s Hospital, encontró que los hombres y mujeres que consumían la mayor cantidad de café con cafeína tenían un riesgo 18% menor de demencia en comparación con aquellos que bebían poca o ninguna cafeína. La cantidad óptima parecía ser dos o tres tazas de café al día.
De manera similar, los bebedores de té con cafeína experimentaron una reducción del 15 % en el riesgo de demencia con una ingesta de una o dos tazas por día. En particular, el estudio no encontró ningún beneficio al beber café descafeinado**, destacando la cafeína como el componente protector clave.
Por qué esto es importante: la creciente crisis de la demencia
La demencia afecta a millones de personas en todo el mundo y se espera que las cifras aumenten a medida que la población envejece. La búsqueda de medidas preventivas es crítica. Este estudio se suma al creciente conjunto de evidencia que sugiere que los factores del estilo de vida, incluida la dieta, desempeñan un papel importante en la salud del cerebro.
Si bien la correlación no es igual a la causalidad, la duración y el tamaño del estudio dan credibilidad a los hallazgos. Las investigaciones anteriores a menudo estuvieron limitadas por duraciones más cortas o evaluaciones dietéticas de un solo punto. La recopilación repetida de datos de este estudio durante 43 años refuerza la conclusión.
Cómo la cafeína puede proteger el cerebro
Los neurólogos sugieren varios mecanismos por los cuales la cafeína podría mejorar la función cognitiva. La cafeína bloquea los receptores de adenosina en el cerebro, lo que reduce la inflamación y mejora la comunicación de las células nerviosas. Los estudios de laboratorio indican que este mecanismo puede reducir la acumulación de amiloide, un sello distintivo de la enfermedad de Alzheimer, y mejorar la memoria.
Más allá de los efectos neuroquímicos, la cafeína también mejora la salud vascular, reduciendo el riesgo de demencia vascular, y mejora la sensibilidad a la insulina, mitigando los factores de riesgo metabólicos como la obesidad y la diabetes, que están relacionados con el deterioro cognitivo.
Implicaciones prácticas y precauciones
Los hallazgos respaldan el consumo moderado de cafeína como parte de un estilo de vida saludable para el cerebro. Sin embargo, el estudio es observacional, lo que significa que no puede probar definitivamente la causalidad. Las diferencias individuales y las variables no medidas podrían influir en los resultados cognitivos.
Además, el estudio no tuvo en cuenta las variaciones en los tipos de té o los métodos de preparación del café, que pueden afectar los niveles de cafeína y antioxidantes. Las personas con ansiedad, insomnio o afecciones cardíacas deben consultar a su médico antes de aumentar el consumo de cafeína.
En última instancia, si disfruta del café o el té y tolera bien la cafeína, mantener un hábito moderado (de una a tres tazas al día) puede contribuir a la salud cognitiva a largo plazo.




















