Quedarse despierto hasta tarde no es sólo una elección de estilo de vida; puede estar dañando activamente su corazón, especialmente en el caso de las mujeres. Un nuevo estudio de más de 300.000 adultos en el Reino Unido revela que las personas que se identifican como “personas nocturnas” (aquellos que naturalmente prefieren acostarse tarde) enfrentan un riesgo significativamente mayor de mala salud cardíaca, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular durante un período de 14 años en comparación con aquellos con horarios de sueño más regulares.
El vínculo entre el sueño y la salud del corazón
Esta no es la primera investigación que sugiere una conexión entre el sueño irregular y los problemas cardiovasculares. Si bien el sueño a menudo se considera simplemente “descanso”, los cardiólogos enfatizan su papel vital en la regulación de la presión arterial. Dormir mal interrumpe este proceso y contribuye a una cascada de resultados negativos para la salud. El estudio refuerza esto: las personas nocturnas tenían un 79% más de probabilidades de tener malas puntuaciones de salud cardíaca y un 16% más de riesgo de sufrir eventos cardiovasculares.
Disparidades de género y factores biológicos
El vínculo entre acostarse tarde y una mala salud cardíaca parece más fuerte en las mujeres que en los hombres. Los expertos sugieren que esto puede deberse a una combinación de factores, incluidos trastornos del sueño infradiagnosticados, diferencias biológicas, estrés crónico y variaciones en los tipos de enfermedades cardíacas que experimentan las mujeres. El estudio no explica completamente por qué existe esta disparidad, pero destaca la necesidad de realizar más investigaciones sobre cómo el sueño afecta a las diferentes poblaciones.
Ritmos circadianos y desalineación
El problema central parece ser la desalineación circadiana : cuando el reloj interno del cuerpo no está sincronizado con los horarios externos. Esta alteración, causada por acostarse tarde, puede alterar procesos biológicos esenciales, lo que afecta la presión arterial, la regulación hormonal y la función metabólica general. El estudio no prueba que ser un ave nocturna cause problemas cardíacos, pero demuestra una fuerte asociación estadística.
Más allá del sueño: estilo de vida y otros factores
Los investigadores reconocen que otros hábitos de estilo de vida probablemente contribuyan al vínculo observado. Los noctámbulos a menudo presentan tasas más altas de uso de nicotina y sueño inadecuado, lo que agrava los riesgos. La población del estudio, extraída del Biobanco del Reino Unido, es generalmente más saludable que la población en general, lo que significa que es posible que los resultados no se generalicen por completo. Los hábitos de sueño autoinformados también introducen errores potenciales.
Pasos prácticos para dormir mejor
El estudio sugiere que mejorar los patrones de sueño puede mitigar algunos de los riesgos asociados con ser un noctámbulo. El objetivo no es necesariamente forzar un horario temprano, sino establecer una rutina consistente y sostenible. Los expertos recomiendan:
- Tratar de dormir entre siete y nueve horas de calidad todas las noches.
- Mantener una hora constante para acostarse y despertarse, incluso los fines de semana.
- Maximizar la exposición a la luz natural durante el día y minimizar la luz artificial durante la noche.
- Evitar la cafeína y las comidas copiosas cerca de la hora de acostarse.
- Crear un ambiente de sueño oscuro, fresco y tranquilo.
- Solicitar evaluación médica por fatiga crónica, ronquidos fuertes o presión arterial alta no controlada (posibles signos de apnea del sueño).
“Las mejoras a menudo provienen de cambios pequeños y constantes en lugar de un sueño perfecto”, dice el Dr. Matthew Sousa, cardiólogo intervencionista.
En última instancia, priorizar una higiene constante del sueño es un paso proactivo hacia la protección de la salud cardiovascular, independientemente de si eres un noctámbulo o un madrugador.
Fuente: Revista de la Asociación Estadounidense del Corazón, 28 de enero de 2026.




















