Los suplementos de omega-3, generalmente derivados de pescados grasos como la caballa y el salmón, son populares por sus posibles beneficios para la salud. Si bien reducen eficazmente los triglicéridos y pueden favorecer la función cerebral, su impacto sobre el azúcar en la sangre aún no está claro. Revisiones científicas recientes presentan resultados contradictorios, lo que plantea dudas sobre si estos suplementos pueden influir de manera confiable en los niveles de glucosa.
Hallazgos de investigación contradictorios
Un análisis realizado en 2024 de 35 estudios sobre omega-3 y diabetes mostró resultados inconsistentes: algunos participantes experimentaron una reducción de la glucosa en sangre en ayunas, mientras que otros no. Una revisión de 30 estudios realizada en 2022 sugirió un “efecto significativo” en la reducción de la glucosa en ayunas, sin embargo, una revisión sistemática más amplia de 2019 en The BMJ, que abarca 83 ensayos, encontró poco o ningún efecto sobre el azúcar en sangre o la prevención de la diabetes tipo 2. Incluso un metanálisis de 2020 de 12 ensayos controlados no reveló diferencias significativas en el control de la glucosa entre quienes tomaron aceite de pescado versus placebo.
Estos datos mixtos resaltan un desafío clave en la investigación sobre nutrición: los efectos de los suplementos pueden variar ampliamente según la dosis, el tipo de omega-3 y las condiciones de salud individuales. El cuerpo humano es complejo y los enfoques de un solo nutriente rara vez producen resultados consistentes.
Perspectivas de expertos
Los expertos en el control de la diabetes sugieren que los omega-3 no son una herramienta principal para controlar el azúcar en sangre. La dietista registrada Vandana Sheth señala que “la mayoría de los estudios muestran poco o ningún cambio significativo en la HbA1c o la glucosa en ayunas”. Si bien los omega-3 pueden ayudar indirectamente al azúcar en sangre al reducir la inflamación crónica, los efectos siguen siendo “pequeños o mixtos”, según Erin Palinski-Wade.
El endocrinólogo Andrés Splenser enfatiza que los omega-3 no se recomiendan para el control glucémico pero pueden ser beneficiosos para reducir los triglicéridos y el riesgo cardiovascular, una preocupación para las personas con diabetes.
Dosis, riesgos y alternativas
Dada la evidencia no concluyente, la Asociación Estadounidense de Diabetes no recomienda los omega-3 para el control del azúcar en sangre. Si aún decide tomar un suplemento, mantenga la dosis por debajo de 3 gramos diarios para evitar un mayor riesgo de hemorragia, especialmente si toma anticoagulantes. Las personas con alergia al pescado, fibrilación auricular o afecciones hepáticas deben tener precaución. Las dosis altas de ciertos productos omega-3 (como el aceite de hígado de bacalao) pueden provocar toxicidad por vitamina A.
Es preferible un enfoque centrado en los alimentos: incorpore pescado graso, semillas de chía, lino o cáñamo a su dieta. En última instancia, un control eficaz del azúcar en sangre depende de una estrategia holística (comidas ricas en fibra, proteínas adecuadas, ejercicio y sueño suficiente) en lugar de depender de un solo suplemento.
En conclusión, la evidencia actual sugiere que los suplementos de omega-3 tienen un efecto directo mínimo, si es que tienen alguno, sobre los niveles de azúcar en la sangre. Pueden ofrecer beneficios cardiovasculares, pero no son una solución confiable para el control de la glucemia.




















