Un nuevo e innovador análisis revela que aproximadamente 18,8 millones de casos de demencia en todo el mundo (aproximadamente un tercio del total ) están estadísticamente relacionados con afecciones que afectan partes del cuerpo fuera del cerebro. El estudio, publicado en febrero de 2026, subraya la conexión fundamental entre la salud sistémica y el deterioro cognitivo.
El cuerpo y el cerebro interconectados
Durante años, los investigadores han comprendido que factores como la dieta, el ejercicio y las enfermedades crónicas como la presión arterial alta y la diabetes influyen en el riesgo de demencia. Esta nueva investigación de la Universidad Sun Yat-sen va más allá y cuantifica el impacto de 26 enfermedades periféricas distintas en las tasas globales de demencia utilizando datos del Estudio de la Carga Global de Enfermedades y el Biobanco del Reino Unido.
Los investigadores calcularon la fracción poblacional atribuible para cada condición; esencialmente, la proporción de casos de demencia que podrían vincularse estadísticamente con cada problema de salud. Este enfoque proporciona una comprensión más clara de qué condiciones pueden ser más importantes para la salud del cerebro a nivel poblacional.
Condiciones clave y su impacto
El análisis identificó 16 condiciones de salud comunes asociadas colectivamente con el 33% de los casos de demencia a nivel mundial. Los contribuyentes más importantes incluyen:
- Enfermedad periodontal (enfermedad de las encías): Relacionada con aproximadamente el 6 % de los casos de demencia.
- Enfermedades hepáticas crónicas: Representan aproximadamente el 5,5%.
- Pérdida de audición: Contribuye casi el 5%.
- Pérdida de visión: Asociado con alrededor del 4%.
- Diabetes tipo 2: Relacionada con aproximadamente el 4%.
Otras afecciones identificadas incluyen enfermedad renal crónica, osteoartritis, accidente cerebrovascular, cardiopatía isquémica, EPOC, asma, fibrilación auricular, eccema, artritis reumatoide, esclerosis múltiple y enfermedad inflamatoria intestinal.
Esto es importante porque muchas de estas afecciones son comunes y, a menudo, se pueden prevenir o controlar mediante cambios en el estilo de vida e intervención médica.
Implicaciones para la prevención
Si bien el estudio demuestra asociaciones en lugar de causalidad directa, los hallazgos sugieren que el manejo proactivo de la salud sistémica podría reducir significativamente el riesgo de demencia. Esto incluye:
- Priorizar la salud bucal: Tratar la enfermedad de las encías y mantener una buena higiene dental puede tener beneficios cognitivos.
- Protección de la audición y la visión: La detección y corrección tempranas pueden reducir la tensión cognitiva y el retraimiento social.
- Gestión de la salud metabólica: El control del azúcar en sangre y la sensibilidad a la insulina son cruciales para la salud del cerebro y del cuerpo.
- Abordar la inflamación crónica: Manejar las afecciones autoinmunes, respiratorias e inflamatorias puede ayudar a reducir el estrés neurológico.
- Priorizar la salud cardiovascular: Las condiciones que favorecen un flujo sanguíneo saludable también favorecen el envejecimiento cerebral.
La conclusión es clara: nuestros cuerpos son sistemas profundamente interconectados. La salud de las encías, el hígado, los riñones y los órganos sensoriales no está aislada de la salud de su cerebro.
El mensaje esperanzador es que es posible que tengamos más oportunidades de prevención de las que se creía anteriormente, y que los chequeos regulares podrían proteger algo más que su salud física.
