La apnea obstructiva del sueño (AOS) es más que un simple trastorno del sueño; es una importante amenaza para la salud relacionada con enfermedades cardíacas, diabetes, accidentes cerebrovasculares e incluso deterioro cognitivo. Si no se tratan, las repetidas interrupciones de la respiración durante el sueño crean una cascada de estrés fisiológico que daña el cuerpo con el tiempo. Comprender estos riesgos es crucial para un tratamiento proactivo y el bienestar a largo plazo.
Cómo la AOS daña tu cuerpo
OSA no se trata sólo de sentirse cansado. Todas las noches, las pausas en la respiración activan las hormonas del estrés, lo que mantiene alta la presión arterial e interfiere con el control del azúcar en sangre. Como explica Raj Dasgupta, MD, especialista en medicina del sueño: “En lugar de que el sueño sea reparador, la apnea provoca un estrés fisiológico repetitivo que acelera las enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurológicas”.
Esto sucede a través de varios mecanismos:
- Oxígeno bajo intermitente (hipoxia): Cada pausa respiratoria reduce los niveles de oxígeno, lo que provoca estrés oxidativo. Esto daña los vasos sanguíneos y sobrecarga el corazón.
- Oleadas simpáticas: OSA activa tu respuesta de “lucha o huida” durante el sueño, elevando la presión arterial y el ritmo cardíaco en lugar de permitir que disminuyan naturalmente.
- Oscilaciones de presión intratorácica: El esfuerzo por respirar contra una vía aérea bloqueada ejerce presión física sobre el pecho y el corazón.
- Fragmentación del sueño: Cientos de interrupciones nocturnas impiden el sueño profundo y reparador necesario para la recuperación del cerebro, el corazón y el sistema inmunológico.
AOS y enfermedades cardiovasculares
La AOS no tratada ejerce una gran presión sobre el corazón y los vasos sanguíneos. Con el tiempo, este estrés crónico puede provocar:
- Hipertensión resistente: La AOS aumenta cinco veces el riesgo de hipertensión arterial que no responde al tratamiento.
- Hipertrofia ventricular izquierda: La presión arterial alta y la AOS hacen que el músculo cardíaco se engrose, lo que aumenta el riesgo de coágulos sanguíneos, ataques cardíacos e insuficiencia cardíaca.
- Arritmias: Las fluctuaciones en el oxígeno y la presión alteran el sistema eléctrico del corazón, lo que provoca latidos cardíacos irregulares e incluso muerte súbita.
- Apoplejía: La falta de oxígeno y la presión arterial alta debido a la AOS aumentan el riesgo de apoplejía, y hasta el 70 % de los pacientes con apoplejía también padecen apnea del sueño.
- Insuficiencia cardíaca: La AOS está relacionada con la insuficiencia cardíaca hasta en un 60 % de los casos, lo que aumenta las tasas de hospitalización y la mortalidad.
Alteración metabólica y riesgo de diabetes
La AOS altera la forma en que su cuerpo maneja los alimentos y la energía. Priya Jaisinghani, MD, explica: “La AOS no tratada hace que el control del peso y la glucemia sea significativamente más difícil”. Este círculo vicioso está impulsado por:
- Cambios hormonales: La AOS reduce la leptina (la hormona de la saciedad) y aumenta la grelina (la hormona del hambre), lo que promueve los antojos y el aumento de peso.
- Liberación de cortisol: Las interrupciones del sueño hacen que el cerebro libere cortisol, lo que aumenta el azúcar en la sangre y provoca resistencia a la insulina.
Como resultado, la AOS aumenta significativamente el riesgo de diabetes tipo 2. Hasta el 80% de las personas con diabetes también padecen AOS y la apnea no tratada empeora ambas afecciones.
OSA también está vinculado a:
- Enfermedad hepática: Aproximadamente la mitad de las personas con AOS tienen enfermedad hepática esteatótica asociada a disfunción metabólica (MASLD), anteriormente conocida como enfermedad del hígado graso no alcohólico.
- Enfermedad renal: La prevalencia de AOS aumenta con la gravedad de la enfermedad renal crónica, afectando al 31% de los que se encuentran en etapas tempranas y al 45% en los casos graves.
El resultado final
La apnea obstructiva del sueño es una afección de salud grave que va mucho más allá de la interrupción del sueño. Esfuerza el corazón, altera el metabolismo y aumenta el riesgo de enfermedades crónicas. El tratamiento eficaz no se trata sólo de sentirse descansado; se trata de proteger su salud a largo plazo. Si sospecha que tiene AOS, busque una evaluación médica y considere opciones de tratamiento como CPAP o medicamentos más nuevos para reducir estos riesgos.
