Una variante emergente de COVID-19, denominada BA.3.2 y apodada “Cigarra” por los investigadores, está siendo observada por funcionarios de salud pública debido a su número inusualmente alto de mutaciones. Si bien los riesgos actuales son bajos, el potencial de la variante para una rápida evolución genera preocupaciones sobre la futura propagación y la evasión inmune.
Estado actual y propagación
En marzo de 2026, se había detectado BA.3.2 en la mitad de los Estados Unidos y otros 22 países. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) informan que esta variante porta de 70 a 75 mutaciones, al menos el doble del número observado en las cepas JN.1 previamente dominantes. Aunque actualmente representa solo el 0,19% de las secuencias analizadas, su presencia en aguas residuales y muestras clínicas indica una circulación continua.
Por qué son importantes las mutaciones
La gran cantidad de mutaciones en BA.3.2 es significativa porque sugiere un mayor potencial para eludir la inmunidad de infecciones o vacunaciones anteriores. Los investigadores señalan que la variante evade eficazmente los anticuerpos, probablemente debido a cambios en la proteína de pico. Esto significa que, si bien se espera que las vacunas actuales sigan ofreciendo protección contra enfermedades graves, su eficacia puede verse reducida.
Tendencias internacionales
BA.3.2 ya ha tenido un impacto notable en algunas partes de Europa, representando el 30% de las muestras en Dinamarca, Alemania y los Países Bajos entre noviembre de 2025 y enero de 2026. Esto indica la capacidad de la variante para propagarse eficientemente en ciertas poblaciones.
La analogía de la “cigarra”
Los investigadores han apodado la variante “cigarra” porque pasó un período prolongado sin ser detectada antes de emerger de manera más visible en 2025. Al igual que el insecto, parece haber estado circulando en estado de latencia antes de convertirse en una cepa más prominente.
Lo que dicen los expertos
Andrew Pekosz, PhD, virólogo de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, señala que si bien BA.3.2 no es actualmente una amenaza inmediata, su evolución continua aumenta el riesgo de que se vuelva más contagioso y virulento. Robert H. Hopkins, Jr., MD, director médico de la Fundación Nacional de Enfermedades Infecciosas, está de acuerdo en que si bien las vacunas actuales pueden ser menos efectivas, se necesitan más datos para determinar el alcance del impacto.
Síntomas comunes
Los síntomas de la infección BA.3.2 son similares a los de otras cepas de COVID, que incluyen:
- dolor de garganta
- Congestión o secreción nasal
- tos
- Fiebre o escalofríos
- Fatiga
- Dolores musculares
- dolor de cabeza
- Náuseas/vómitos
- Diarrea
- Dificultad para respirar
Se informa que el dolor de garganta intenso es un síntoma común.
Perspectivas futuras
Aún es incierto si BA.3.2 impulsará un aumento repentino en el verano. Sin embargo, los expertos enfatizan la importancia de continuar con los esfuerzos de vacunación y vigilancia genómica. A partir del 17 de marzo de 2026, los casos de COVID están disminuyendo en la mayoría de las áreas de EE. UU., pero otros virus respiratorios como la gripe y el VRS eclipsaron al COVID esta temporada.
El panorama más amplio
El COVID-19 sigue siendo un problema de salud pública, con más de 3500 muertes en los EE. UU. atribuidas al virus solo en 2026. La vigilancia contra todas las enfermedades respiratorias, incluidas la COVID, la gripe y el VRS, sigue siendo crucial. Mejores tasas de vacunación y medidas preventivas son esenciales para proteger a las comunidades de futuros brotes.
En conclusión, BA.3.2 es una variante preocupante debido a su alta tasa de mutación, aunque todavía no es una amenaza inmediata. La vigilancia continua y la vacunación continua siguen siendo fundamentales para mitigar los riesgos potenciales de la evolución de este virus.

















