La enfermedad inflamatoria intestinal (EII), incluida la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, puede afectar algo más que el sistema digestivo. Entre el 25% y el 40% de las personas con EII experimentan complicaciones fuera del intestino, y alrededor del 10% de ellas desarrollarán problemas oculares. En particular, estos problemas oculares son más comunes en personas con enfermedad de Crohn que en personas con colitis ulcerosa. Esto es importante porque las condiciones inflamatorias a menudo no permanecen localizadas; Señalan una disfunción más amplia del sistema inmunológico.
¿Por qué la enfermedad de Crohn afecta los ojos?
La conexión tiene sus raíces en cómo reacciona el sistema inmunológico del cuerpo. En la enfermedad de Crohn, el sistema inmunológico ataca el tracto gastrointestinal, pero también puede atacar por error otros tejidos, incluidos los de los ojos. Como explica el Dr. Calvin Roberts, “Los tejidos que forman el ojo son muy similares a los tejidos de otras partes del cuerpo, por lo que las enfermedades inflamatorias que afectan a otros órganos… también afectarán al ojo”. La inflamación en sí, e incluso algunos tratamientos para la enfermedad de Crohn, pueden contribuir a estos problemas oculares.
Condiciones oculares comunes relacionadas con la enfermedad de Crohn
Varias afecciones oculares específicas están asociadas con la enfermedad de Crohn:
- Uveítis: Inflamación de la capa media del ojo (úvea). Este es uno de los problemas oculares más frecuentes en la EII, y las investigaciones muestran que las personas con enfermedad de Crohn tienen significativamente más probabilidades de desarrollarla que aquellas con CU. Los síntomas incluyen visión borrosa e hinchazón. Si no se trata, la uveítis puede provocar glaucoma y pérdida de la visión.
- Episcleritis: Inflamación de la capa exterior de la parte blanca del ojo. Esta afección suele aparecer durante períodos de enfermedad de Crohn activa y provoca enrojecimiento, dolor y sensibilidad a la luz.
- Síndrome del ojo seco (queratoconjuntivitis seca): La inflamación reduce la producción de lágrimas, lo que provoca picazón, ardor y sensación arenosa. La mala absorción de nutrientes, en particular de la vitamina A, común en la enfermedad de Crohn, puede empeorar esta afección e incluso provocar ceguera nocturna en casos graves.
- Queratopatía: Anomalías de la córnea que pueden resultar de uveítis u ojos secos, lo que provoca visión borrosa.
Tratamientos y Prevención
La mayoría de los problemas oculares relacionados con la enfermedad de Crohn se pueden tratar, generalmente con gotas para los ojos con esteroides. Para casos más graves, pueden ser necesarios corticosteroides orales u otros medicamentos antiinflamatorios. Los ojos secos se pueden controlar con lágrimas artificiales o gotas de ciclosporina.
El mejor enfoque consiste en controlar la inflamación relacionada con la enfermedad de Crohn y hacerse exámenes oculares periódicos. La detección y el tratamiento tempranos pueden prevenir complicaciones y preservar la visión.
En última instancia, el vínculo entre la enfermedad de Crohn y la salud ocular subraya la importancia de un enfoque holístico para controlar las enfermedades inflamatorias crónicas. La inflamación sistémica no respeta los límites de los órganos y la monitorización proactiva es clave para evitar complicaciones prevenibles.
