Para muchas personas con esclerosis múltiple (EM), el calor es la mayor preocupación. Pero una minoría significativa (alrededor del 10-15%) considera que el clima frío empeora sus síntomas. No se trata sólo de malestar; puede provocar un aumento de la fatiga, dolores punzantes o rigidez muscular, lo que afecta la vida diaria.
Por qué el frío afecta a algunas personas con EM
Los mecanismos exactos no se comprenden completamente. A diferencia del calor, que puede alterar directamente las señales nerviosas (fenómeno de Uhthoff), el efecto del frío es más indirecto. Sin embargo, algunas personas con EM experimentan dolor debido al daño a los nervios, como la neuralgia del trigémino, que es desencadenada por el frío.
La neuralgia del trigémino causa dolor facial intenso y las temperaturas frías pueden provocar episodios tanto en personas con EM como sin ella. Todavía no está claro por qué el frío afecta a algunos pacientes con EM más que a otros, pero las investigaciones sugieren un vínculo entre las lesiones nerviosas y la sensibilidad a la temperatura.
Cómo el frío afecta los síntomas de la EM
El frío puede empeorar los síntomas existentes de la EM de varias maneras:
- Fatiga: Muchas personas con EM informan un mayor cansancio durante los meses más fríos. Esto puede estar relacionado con niveles reducidos de actividad y una peor calidad del sueño.
- Espasticidad: La tirantez, la rigidez o los espasmos musculares involuntarios pueden volverse más pronunciados en climas fríos. También se puede desencadenar el “abrazo de la EM”, una sensación de constricción alrededor de la caja torácica.
- Dolor: Especialmente para aquellos con neuralgia del trigémino, el frío puede provocar un dolor facial agudo, similar a un shock.
Qué puedes hacer al respecto
Si descubre que sus síntomas de EM empeoran con el frío, esto es lo que puede hacer:
- Vístase abrigado en capas: Esto permite realizar ajustes rápidos para evitar el sobrecalentamiento o el enfriamiento excesivo.
- Calienta tu auto: Precaliéntalo antes de conducir y considera un volante con calefacción para mayor comodidad.
- Yoga restaurativo: Los estiramientos suaves pueden ayudar a calentar los músculos sin esforzarse demasiado.
- Fisioterapia: Una sola sesión puede proporcionar recomendaciones personalizadas para el ejercicio y la conservación de energía.
- Hable con su médico: Hable sobre cualquier síntoma que empeore, ya que puede haber afecciones subyacentes que requieran tratamiento.
Soluciones simples como la fototerapia para el trastorno afectivo estacional (TAE) o el asesoramiento para los cambios de humor también pueden marcar la diferencia.
El panorama más amplio
El clima frío no es el principal desencadenante de los síntomas de la EM, pero afecta a una parte importante de quienes viven con la afección.
Comprender esta conexión es crucial para controlar los síntomas de forma eficaz. Al tomar medidas proactivas y comunicarse con su proveedor de atención médica, puede minimizar el impacto del clima frío en su calidad de vida.



















