Sal del Himalaya: beneficios, usos y lo que debes saber

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La sal del Himalaya ha ganado popularidad como una alternativa “más saludable” a la sal de mesa, pero ¿qué dice realmente la ciencia? Esta sal rica en minerales, extraída de antiguos depósitos en el Himalaya, ofrece varios beneficios potenciales, aunque la moderación es clave. A continuación se presenta un desglose de sus usos, ventajas y riesgos.

Contenido mineral y valor nutricional

La sal del Himalaya, aunque es principalmente cloruro de sodio, como la sal de mesa normal, contiene trazas de minerales como calcio, potasio, magnesio y hierro. Estos minerales están presentes en cantidades mucho más pequeñas de lo que a menudo se anuncia: necesitaría consumir una gran cantidad de sal que no es saludable para aumentar significativamente su ingesta.

Conclusión clave: La sal del Himalaya no reemplaza una dieta equilibrada. No es una solución mágica para las deficiencias minerales.

Soporte de hidratación

Como todas las sales, la sal del Himalaya contiene sodio, un electrolito crucial para el equilibrio de líquidos. El sodio ayuda al cuerpo a retener agua, lo que lo hace potencialmente útil para la hidratación, especialmente durante la actividad física intensa. Sin embargo, este efecto no es exclusivo de la sal del Himalaya; cualquier sal servirá.

La inclusión de otros minerales como el potasio y el magnesio también puede contribuir a la hidratación, pero nuevamente, las cantidades son pequeñas.

Salud de la piel y baños

Algunas personas usan sal del Himalaya en baños, creyendo que sus minerales benefician la salud de la piel. La textura gruesa de los cristales de sal puede actuar como un exfoliante suave, eliminando la suciedad y la grasa. Existen afirmaciones anecdóticas de relajación, aunque no hay evidencia científica sólida que lo respalde.

La textura arenosa puede resultar agradable, pero el impacto real en la salud de la piel probablemente sea mínimo.

Cocina y sabor

La sal del Himalaya se puede utilizar para cocinar como una sabrosa alternativa a la sal de mesa. Sus cristales más grandes pueden permitir una ingesta ligeramente reducida de sodio si usa menos cantidad. Algunos cocineros prefieren su sabor más suave y natural, y el hecho de que se procesa menos que la sal de mesa altamente refinada.

El atractivo visual de la sal rosa del Himalaya también la hace popular para terminar platos.

Suplementos: polvo, cápsulas y remojos

La sal del Himalaya está disponible en forma de suplemento: paquetes en polvo para electrolitos, cápsulas para la ingesta de sodio y baños para relajarse. Si bien algunos usan polvos para una hidratación rápida y cápsulas para aumentar el sodio cuando la dieta es insuficiente, el respaldo científico para estas afirmaciones es limitado.

Crucialmente: El consumo excesivo de sodio, independientemente de su fuente, puede ser peligroso. Siempre consulte a un médico antes de complementar con sal.

Riesgos y precauciones

La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda limitar la ingesta de sodio a no más de 2300 miligramos por día. El consumo excesivo de sodio aumenta la presión arterial, sobrecarga el corazón y puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Demasiada sal también provoca retención de agua, lo que provoca hinchazón. Las personas con enfermedades cardíacas o renales deben tener especial cuidado.

La conclusión: La sal del Himalaya no es inherentemente “mejor” que la sal de mesa desde una perspectiva de salud. Es una cuestión de moderación y equilibrio dietético general. Si disfrutas el sabor o la estética, úsalo responsablemente como parte de un estilo de vida saludable.