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Alcohol y esclerosis múltiple: lo que necesita saber

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica que afecta al sistema nervioso central y provoca una variedad de síntomas físicos y cognitivos. Debido a que el alcohol también afecta el cerebro y el sistema nervioso, es fundamental comprender sus efectos en la EM. Este artículo analiza cómo el alcohol interactúa con la EM, tanto a corto como a largo plazo, y ofrece orientación para quienes viven con esta afección.

Efectos inmediatos del alcohol sobre los síntomas de la EM

El alcohol puede empeorar temporalmente los síntomas neurológicos existentes en personas con EM. Tanto la EM como el alcohol afectan el cerebelo, la región del cerebro responsable de la coordinación y el control muscular. Esta superposición puede conducir a efectos amplificados como:

  • Aumento de los problemas de equilibrio y riesgo de caídas.
  • Mayor fatiga
  • Empeoramiento de la confusión mental y pensamiento más lento.
  • Mayor mareo
  • Habla arrastrada
  • Visión borrosa
  • Temblores más pronunciados

El impacto puede variar significativamente según el perfil de síntomas del individuo y la etapa de la enfermedad. Incluso pequeñas cantidades de alcohol pueden tener un efecto desproporcionadamente mayor en una persona con EM en comparación con una persona neurotípica. Esto se debe a que la EM ya causa problemas de señalización nerviosa y el alcohol exacerba estas alteraciones.

Efectos a largo plazo: ¿Qué dice la investigación?

La investigación sobre el impacto a largo plazo del alcohol en la progresión de la EM no es concluyente. La mayoría de los estudios no muestran un vínculo definitivo entre el consumo moderado de alcohol y la progresión acelerada de la enfermedad. Sin embargo, el consumo excesivo de alcohol puede empeorar la salud general, aumentar el riesgo de caídas e interferir con la eficacia de los medicamentos.

Las afecciones relacionadas con el alcohol, como las enfermedades cardiovasculares, los trastornos metabólicos y los problemas de salud mental, pueden afectar indirectamente a la EM con el tiempo. Los resultados de las investigaciones varían ampliamente dependiendo de si los estudios se centran en bebedores leves, moderados o empedernidos. Esta variabilidad dificulta sacar conclusiones firmes.

¿Pueden las personas con EM beber de forma segura?

Los neurólogos generalmente coinciden en que el consumo moderado de alcohol puede ser seguro para las personas con EM, siempre que comprendan sus efectos sobre sus síntomas individuales. Las pautas actuales sugieren no más de una bebida por día para las mujeres y dos para los hombres, y evitar el consumo excesivo de alcohol.

Sin embargo, incluso pequeñas cantidades de alcohol pueden empeorar temporalmente los síntomas de la EM, como fatiga o problemas de equilibrio. También hay una falta de claridad sobre cómo los diferentes tipos de alcohol (vino, cerveza y licores) afectan la EM, o cómo el alcohol interactúa con los medicamentos modernos para la EM.

Consejos para beber de forma más segura si tienes EM

Si elige beber con EM, considere estas pautas:

  • Beber lentamente y con comida.
  • Mantente bien hidratado
  • Evite el alcohol cuando los síntomas se agudicen.
  • Nunca bebas y conduzcas
  • Consulte a su médico sobre posibles interacciones entre medicamentos.
  • Sea consciente de su entorno para minimizar los riesgos de caídas.

Comience observando cómo el alcohol afecta sus síntomas específicos y deje que esas observaciones guíen sus límites. Muchas personas encuentran satisfactorias las alternativas sin alcohol sin desencadenar síntomas de EM.

Cuándo evitar el alcohol por completo

En algunos casos, la abstinencia total es la opción más segura:

  • Problemas graves de equilibrio
  • Fatiga debilitante
  • Enfermedad hepática
  • Alto riesgo de caída
  • Medicamentos que interactúan negativamente con el alcohol.

Su equipo de atención médica puede brindarle orientación personalizada según su afección, estilo de vida y medicamentos.

El resultado final

Tanto el alcohol como la EM afectan el sistema nervioso central, lo que significa que incluso el consumo moderado de alcohol puede empeorar temporalmente síntomas como problemas de equilibrio, fatiga y función cognitiva. La investigación sobre los efectos a largo plazo no es concluyente, pero el consumo excesivo de alcohol puede empeorar indirectamente la EM al afectar negativamente la salud general. Las personas con EM pueden beber con moderación si comprenden sus factores desencadenantes, siguen las pautas y analizan las interacciones de los medicamentos con su médico. Sin embargo, a las personas con síntomas graves se les puede recomendar que eviten el alcohol por completo.

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